Memento mori

Mis latidos bombean a un ritmo desacelerado y descompasado; como aquel reloj, cuyas pilas se van oxidando y devastando por el paso del tiempo y marca las horas con lentitud, parsimonia y pereza, pero vamos.. que mientras tu reloj biológico prosiga, te atosiga, ¡allá por donde sigas! y aún muerto en vida… su talante continúe palante con su implacable avance raudo y veloz sin importarle tu cadencia, tus pausas, ni cuestionarse tu desgastado devenir acerca de si aquellas pilas, alguna vez se agotaron o el por qué de su tan mal estado. Y ya puedas divagar maltrecho, corrompido o tu líquido corrosivo te abrase y hasta realice trasvase, si de marcarse un Redox se tratase porque… a riesgo de fuga que ahí no te quepa ni la menor duda que da igual a quien acudas, pues recreará en ti todas sus torturas, las sufridas y con más ahínco, las vengadas que son las más envenanadas y afiladas, cual purga, en este caso, ilegalizada y peor escenificada donde aquí no existirá esotro preciso reloj que marque el fin de aquella en semidía amparándose en la amnistía cual mala pécora arpía para glorificarse a costa tuya, sacrificarte no sin la creatividad convertida en maldad y recrearse para fardar de su arte, en un alarde artista, todo sea por él consagrarse y nada sea por ti congraciarse.

Les eres totalmente indiferente ni aunque vayas de frente. Aquí no se valora tu obra sino lo que malogras. A más atractivo mientras más tus tambores redoblas.

La vida te exige y te exprime, aunque no tengas jugo bajo tu yugo, aunque te hayas roto en su intento por dar más de ti, más de lo que te correspondía, aunque te despedaces la mano cuando de repente te das cuenta de que hace tanto que la naranja se te deshizo, que era la sangre la que vertías y con la cual estabas rellenando el vaso para dar de beber a ese otro en su exigir más y más hasta la eternidad, sin jamás frenar ni en tu sentir, reparar.

Todo sigue y te persigue como si no eres nada, como si nunca hubieras sido nadie, como si jamás previera que lo fueras.  ¿Como si?… Para luego decirte: un «¡No!» rotundo.

Porque aquí toda vale y nada cuentas

Porque cada segundo anuncia el umbral de la próxima batalla cruenta

Porque alzo la vista y vislumbro semejante panorama inmundo

Porque ante tal barbaridad de incomensurabilidad invoco desesperada a cualqueir deidad que ante mí muestre piedad

Porque prolijo clamo al cielo y elijo que me desidentifico y autodestierro ante semejante barbarie cual Remo y Rómulo por Amulio usurpados, mutiló su origen como yo reniego ahora del mío

Porque con arrojo al río Tíber me precipito pues ahora soy yo la que niégase a encarnar la deshonra que sobre mis raíces se cierne ya que esto a mí ya no me concierne

Porque si para conquistar mi Roma debo sacrificar a quien no respete mis lindes, juro que lo haré y hasta si mi hermano gemelo ser porque a la tan sola loba que me amamantó y bien acogió, glorificaré y únicamente ante ella quedaré a su merced, al ser la única que en mí creer.

Porque: «Respice post te! Hominem te esse memento. Memento mori!» .

Frase semanal:

Pero, si eres un hombre «de verdad»… recuerda que: «Un hombre no debería tener miedo a la muerte, debería tener miedo a no empezar nunca a vivir» 

Marco Aurelio

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *