Biendeojos

Donde la maldad humana no hay parangón

Donde la ilusión destella hay un apagón

Donde la esperanza se anida, hay mala premonición

Donde la sonrisa me eclipsa no hay sol al son

Donde la frecuencia vibra alto, hay destrucción

Donde la luz brilla hay depravación

Donde la vida se abre paso no hay compasión

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El poema terminó. La conversación comenzó.

– ¿¡En serio!? ¿Esto que me estás contando, es de verdad?

– Y tan en serio…

– Pero… ¿por qué?

– El por qué no te lo puedo decir, el para qué sí…

– No hace falta que me lo expliques, el motivo es más que evidente a ojos hasta de cualquier invidente que me venga ahora a la mente.

– ¿Y por qué a mí?

– Pues te diría que es a ti porque brillas, eres talentosa, creativa, inquieta, valiente, tiene agallas y persigues tus sueños, y las personas que emanan luz, opacan sin querer a las que viven eclipsadas en las tinieblas y ante tu devenir, se asombran y eso… más las atolondra, entonces, lejos de admirarte y servirles de ejemplo para inspirarse (siempre tras de tu nuca que nunca de frente, pues es tal es su cobardía, que acechan cuando se apaga la luz del día, cual impía arpía) rebelarse y en su sombra de cobarde, ante la que por su naturaleza ni tan siquiera de solo eso puede hacer alarde, cobijarse. A partir de ahí, comienza todo un laborioso trabajo de conjuros maléficos y maliciosos donde descargar todo su odio con el único objetivo de que tú no consigas los tuyos porque estas personas ni los tienen, ni van a por ellos o no de una forma tan consagrada y portentosa como la tuya.

– Esto me parece de película de terror. Menudo pérfido basilisco … por no decir otra cosa. ¿Sabes? Nunca dejará de sorprenderme la maldad inhumana.

– No lo sabes tú bien…

– Se me van acabando los cartuchos de la paupérrima fe que en el ser humano me escaseaban. La presunción de inocencia con la que erijo mi bandera que al viento oteo cuando alzo la vista y me dirijo hacia el mundo, hasta parece una indecencia en los tiempos que corren y sálvese quien pueda en esta rueda que te arrolla con vanagloria impetuosa en su rodar sin tu, ni un ápice, importar. Siento que de las mías manos irse temiendo, que ni ante dios remiendo, que ya no es en vano. Siento que algo dentro de mi ser cavar lenta y profundamente una desoladora estancia oscura y lúgubre donde alojarme para del mundanal ruido alejarme y donde poder apararme, yermando una fútil tierra infértil descontando tiempo a la vida al son y en una fúnebre marcha atrás de Chopin cada día con más ahínco y creciente tesón. La tristeza se está acomodando en mi corazón reemplazando y desalojando a la alegría del vivir, a la esperanza del mí jalar, a la ilusión del compartir, a la compasión del resonar, a la confianza radical del creer y al ayudar de la generosidad

– Me estoy contagiando de tu sentir y me cuesta redimir

– Lo siento, no era mi intención

– Lo sé, tranquila, es que resueno con tu dolor y de solo pensarlo, mi alma conecta con el horror que emana del hedor de las víboras que hasta aquí rezuma porque ver no se las verá, pero oler… desde lejos.

– Lo que quizá esa persona no sepa, de tan lista que parece, es que no entonaré el mea culpa por su singular mediocridad, ya que el origen de su oscurantismo y opacidad no es mi brillantez ni resplandor a menos que, en un intento de resurgir, a mí por el camino me has querido hundir, ignorando que oportunidades en la vida de hacer acopio de tu energía para entregarla y colocarla en una acción o deseo para que sea plausible y se materialice, tan sólo hay una y la tuya ya las has perdido y desperdiciado conmigo. Intento fallido y tu barco tocado y hundido. ¡De tan podrido ahora resulta que te has jodido, bandido! Te ha salido el tiro por la culata so rata barata. Búscate a cuál otra potra, que, si envidia ahora me tienes, prepárate para lo que se viene, pues…. redoble de tambores: ¡trrrrrrrrrrrr! ¡Que comience el show! Recibo aplausos desde el escenario mientras tú te pudres siendo una más cualquiera no destacable entre la podredumbre de la muchedumbre mientras a ti nadie te encumbre y la puerta de atrás para ti se abre mientras yo ante la puerta grande mi ser se expande y en volandas aclamada por el júbilo del entregado público que ante mi talento se postra mientras que a tu cutre y chabacano personaje denuesta. ¡Pobrecita! Se siente…ya sabes, cosas del karma de mi arma y ¡olé! 😉

– Jajaja, nunca dejarás de sorprenderme, así como tu vibrante espíritu y admirable capacidad resiliente que siempre salen indemnes y nunca me dejarán indiferente. ¡Excelente!.

Mis peores deseos

Que la vida te devuelva con creces todo el daño que mereces

Que la muerte venga a menudo a verte y ojalá no tengas suerte

Que recibas todo lo que das incrementado por diez

Que el deleite en tu dañar no te deje la guardia bajar ni pestañear

Que tu odio siempre te baje del podio que en absoluto alcanzar

Que la envidia te corroa las entrañas sin posibilidad de mañas

Que te quemes en el infierno para ti sempiterno

Que nunca encuentres la paz interior en derredor de tu propio hedor

Que siempre halles la guerra y contra ti se revuelva

Que tus malos deseos hacia mí contra ti te sean concedidos

Que la vista te sea negada si de aojar se trata, ¡fallada!

Que te regodees en tu propia y nauseabunda mierda y que jamás te falte

Que la intranquilidad para los restos se instaure en ti y que, de vez en cuando, vuelvas la vista atrás, no vaya a ser que te persigan miradas como las tuyas cuando atosigan y con tu maldad, acribillan

Que no puedas huir ni de tu propia sombra

Que te olvides de mí

Y que te ocupes de ti

(Esto último, ya lo entenderás… porque de otra, no te quedará, ¡Barrabás!)

P. D.: Que todo lo esbozado no te lo desee ni en mis peores pesadillas. Que solo sean fruto de un mal sueño pasajero que cual viento raudo y veloz se convierte en etéreo, no sin antes, entender que solo nace del derecho a réplica que procede del gutural sonido de la voz que emana del sufrimiento por ti infringido y jamás merecido; a clamar y denunciar tu mal obrar, aunque para tu intranquilidad, tampoco lograr. La buena noticia es que YO no soy como tú y, por ende, que todos mis peores deseos se transformen en antagónicos, en primorosa y resplandeciente luz sanadora que cure y lama tus heridas (que ya vemos todos que las tienes bien hendidas) y en que te pasen tantas lindas cosas y tan bonitas… que te olvides de perseguir y maldecir a las personas que nunca te hicieron tanto daño como tú a ti solita te hiciste por mirarme mal a mí, en lugar de dirigir tu mirada de bien, primero hacia ti, para luego expandirla hacia mua.

«La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano»

Agatha Christie

 

1/3/26 22:47

By Wendy

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