¿Por cuál razón enterrarnos en vida echándonos tierra encima en lugar de ayudar a quitarla?.
¿A causa de qué echar una mano siempre es al cuello en vez de aflojar la presión que ejerce sobre el mismo?.
¿En qué cabeza cabe sumergirla bajo agua para contribuir a que no se levante y ahogarse en la agonía del otro?.
¿De qué otra pasta estamos hechos cuya materia no se ve alterada ante temperaturas elevadas?.
¿Por qué los ojos no miran con el corazón en lugar de alzar la vista, ver y dirigirlos exclusivamente hacia su propio y ególatra ombligo?.
¿A quién se le ocurre permanecer impasible ante la desgracia ajena aún cuando ésta sea aneja?.
¿En dónde se quedó el preciado tesoro que se nos regaló, en vez de buscarlo suponiendo escondido constantemente hacia afuera, cuando se encuentra alojado aquí dentro de cada uno de nosotros?.
¿De quién aprendimos a usar el estoque, en lugar de para defendernos, para atacar y permitirnos dejar en la estacada a quienquiera como ley de vida para ejercer la pena de muerte?.
Que alguien me lo explique porque yo no alcanzo a entender nada… Y cual dana me hielo, enfrío, y condenso, discurro rauda, veloz y soplo fuerte y salvajemente para elevarme y huir del insólito horizonte que desde aquí diviso, pues en este caso, no es producto de la unión de la tierra con el cielo, sino de la tierra con el infierno, ¡Ahí os quedáis!.
Frase semanal:
» Tanta gente de oro creyéndose de basura, por culpa de gente basura que se cree de oro»
Reflexión semanal:
- ¿Qué le pasa a esta gente basura?
- ¿Cómo os enfrentáis ante ellas?
¡Feliz semana! 😉
By Wendy