¡Estoy aquí! ¿Alguien puede verme? ¿Qué le pasa a esta gente que me atraviesa con su mirada como si estuvieran viendo poco más o menos que a un fantasma, o tal vez fuera alguien que no existiera?
¿Soy yo o son ellos? Porque yo puedo verlos a todos toditos todos y a cada uno de ellos.
Agito los brazos y alzo la voz para hacerme notar, pero… no hay manera, no consigo que nadie repare en mí.
¿Será que pasé a «mejor vida» y son los demás los que se hallan en «peor muerte» y ese es el motivo de su desgracia, por la cual deambulan hieráticos y moribundos?
Puedo leer en sus ávidos ojos la indiferencia
logro reconocer la falsedad en las muecas de sus sonrisas
alcanzo a sentir el dolor en mi espalda de sus puñaladas traperas
consigo dilucidar el mal en sus perversas intenciones
accedo a saborear el ácido venenoso que circula por sus venas.
¿Acaso este es el mundo al que alguna vez pertenecí e hice mío? Me dan escalofríos de solo imaginarlo.
¿Y por qué ahora nadie me hace caso?
De repente, me doy cuenta de que hace tiempo que resbalé y caí, me estrellé y di de bruces contra el endurecido y brutal suelo de la cruda realidad. Desconozco cuánto tiempo llevaré en el mismo sitio partida, tirada en el fango del charco de mis propias miserias. No hay persona que pase por mi vera que repare en el saco de huesos rotos en el que me he convertido al fragmentarme en estas dos realidades.
¿Serán capaces de llevarse por delante a quien haga falta para que nada les sobresalta? ¡No puede ser! ¿Me están pisoteando? ¿Este dolor que siento no es sólo entonces por la caída=descenso a las cloacas de estas ratas inmundas? ¿Acaso proviene de las patadas y el aplastamiento a los que estoy siendo sometida con su atropellado aceleramiento? Me atraviesan con las grotescas ruedas del esperpéntico cachivache de velocípedo que acarrean con su maleable armazón, por causa de que llegan tarde a un no sé qué, que parecen nunca alcanzar ¿O quizás se deba a que se retrasan para la ineludible y relevantísima cita adictiva con su propio y preciado ego?
Recojo mis esparcidos huesos roídos
aúno lo poco que de mi debilitada persona asoma
lamo la herida de mi piel abatida
y procedo a retirarme sin tan siquiera ser capaz de mirarme.
Presento mi renuncia al Todopoderoso y clamo al cielo de este infierno mundano:
Veni, vidi, non vici
Frase semanal:
«Cuando quieras ponerte frente al mundo para verlo mejor, la oscuridad y el horror siempre estarán presentes»
Reflexión semanal:
- ¿Habéis tenido alguna vez esa sensación de sentiros invisibles ante los ojos de los demás? ¿A qué creéis que se debe este extraño suceso?
- ¿Qué opináis de la indiferencia y maldad humanas que nos rodea? ¿La habéis sentido de cerca?
¡Feliz semana! 😉
By Wendy