
Las manos son esa parte del cuerpo humano que nos acerca al mundo, nos hace mantener el contacto con él y nos permite funcionar cada día. Pero las manos son algo mucho más que esa mísera y simple definición.
El descubrimiento de las manos por parte de los recién nacidos es sorprendentemente ¡espectacular! quedamos perplejos cuando reparamos en ellas y tomamos conciencia de que llevamos adheridas esas dos partes del cuerpo que se extienden desde nuestros brazos hasta acabar en ellas. Momento a partir del cual, urdamos un maquiavélico plan para hacer con las mismas y desde la más pura inocencia pueril, todo cuanto se nos ocurra y tengamos a nuestro alcance. Es el comienzo del poder de las manos y ya no hay marcha atrás: ¡Agárrense que vienen curvas!.
Con las manos interaccionamos con el mundo, nos acerca a él y nos permite conocerlo. En un primer momento, sólo a nivel físico, para coger y soltar cosas, comer y dar manotazos, aplaudir tras la función del payaso del circo que tanta gracia nos ha hecho. Con su palmeo, acompañamos alegres canciones del colegio e incluso las usamos para pegar a ese amigo que tanto nos ha hecho enfadar, para después y con el paso de los años, acercarnos a un plano más cercano significativo y emocional.
Agarramos con fuerza, no vaya a ser que se pierdan, las manos de nuestros padres. Conforme vamos creciendo, somos nosotros los que las tendemos para agarrar las de aquellos a los que no queremos soltar, en ocasiones, con demasiada fuerza o necesidad.
Con ellas acariciamos la piel y podemos sentir el latido del otro.
Gracias a ellas, escribimos bellos poemas de amor.
A través de ellas, podemos regalar pedacitos de nosotros y esparcirlos allá por donde y a quien deseemos.
Por causa de ellas, labramos la tierra y sembramos el abono de la semilla del amor que nos alimenta y alienta.
Con ellas colocamos los ladrillos, la madera, la paja o el cartón piedra, según la estabilidad y la duración que le queramos otorgar al hogar que deseemos construir, momento, a partir del cual, decidimos, a quién de los tres cerditos, queremos encarnar. Con ellas pintamos las paredes según el color de fondo que elijamos para nuestra relación, adornando cada recoveco del mismo, con palabras a mano escritas por doquier, para sorprenderte cuando menos te lo esperas y alegrarte el día, decorando con felices instantáneas, momentos congelados que ya nunca regresarán para no tentar al olvido y por si alguna vez, no recordamos quiénes éramos.
Gracias a ellas, existe la opción de no querer tenderla, de rechazarla y hasta de golpear indebidamente a lo que más querré, quiero, quise o ni eso, alguna vez, para desgracia e injusticia de todos.
A través de ellas me comunico cuando la vida me ha negado, inmerecidamente, algunos de los cinco sentidos, aunque otros lo traigan de fábrica y no los valoren porque jamás se vieron privados de ellos.
Por causa de ellas, arrebato lo que me corresponde por derecho y lo que no, porque me da la gana y yo lo valgo.
Con ellas me pongo guapa, me atuso el pelo, me como el mundo y hasta me lo bebo si hace falta o me quedo fea cuando la vida me pinta una mueca de dolor y se niega a borrármela por más que lo intente.
Gracias o por des-gracias a ellas, me tapo la cara y quiero creer que no existo.
Y malditas las manos con las que soltamos la vida cuando el hilo del que pende se rompe.
¡Benditas manos!.
Frase semanal:
«Sostén fuertemente mi mano y tu mundo jamás estará vacío»
Allan Carax
Reflexión semanal:
- ¿Qué simboliza para vosotros las manos?
- ¿Le damos el valor que las mismas se merecen?
- ¿Hacemos un buen uso de ellas?.
Feliz semana! 😉
By Wendy
Interesante artículo, las manos junto a la vista lo más principal para ser una persona autosuficiente.
Hola Chuchi! Qué alegría volver a saber de ti😊
Las manos… dichosas nuestras manos que nos acercan al mundo y nos permiten sentir tantas cosas bonitas, aparte de por la independencia que nos aportan, junto con la vista, como bien comentas, sentidos imprescindibles.
Un beso😘