¿Tanto es pedir el haber decidido estar sola e intentar salir adelante: asumiendo un trabajo y haciéndome cargo del cuidado de mis hijos?. ¿De verdad que tengo que elegir?. ¿En serio que no es en broma?. ¿Acaso es tan desmesurado mi deseo, que no merezco que me sea concedido?. ¿No después de todo?. ¿No a pesar de todo?… pues no.
No a no tener que necesitar a nadie para pueda ayudarte en esos ratitos en los que debes casi alcanzar la velocidad del rayo para poder cruzarte media ciudad, para ir a recoger a tus hijos y que, por más que corras, no llegas. Lo que sí que te llegará será el alma y el desánimo al suelo por todo el estrés ocasionado.
No a trabajos en donde la conciliación no es un chiste, sino un derecho que se concede entendiendo la delicada situación de determinadas personas, sin tanto artificio, sin alargar el proceso hasta los confines, facilitándole y acortando el proceso a ese trabajador que tanto lo necesita.
No a ex-parejas que te lo ponen fácil, que no se aprovechan de la situación para seguir descargando en ti todo su odio, su rabia, su no superación de aquello que fue y ya nunca más será.
Y da igual lo que luches, lo que alcances, lo que te esfuerces, porque la vida te sigue diciendo que no, que no es suficiente, que no dejará de ser difícil, que no vas a contar con nadie, que no puedes optar a esa combinación de trabajo e hijos, que o es uno o es otro, porque juntos no, no para mí, pero sí para otros… tan real como injusto, tan mísero como desgarrador. Y no me arrepiento de las decisiones que un día tomé, solo que nunca dejará de sorprenderme el hecho de que por qué la balanza siempre está a favor de quienes nunca dejaron de tenerla inclinada hacia su lado. Y hablando de justicia, que alguien me explique, ¡cómo puñetas se consigue una custodia, si aún no tienes la conciliación en el trabajo, porque para tenerla, necesitas tener de antemano la custodia!. Quien inventó este sistema, o no tiene hijos, o si los tiene, no los quiere, porque está claro que no tiene ni pajolera idea de lo que es tener que digerir lo que es haber parido a unos preciosos hijos para que te los arranquen de tus entrañas y regalárselos a otro.
Si hubiera podido haberme asomado al infierno que era esta mi vida, la mía, juro haberme esfumado a tiempo. Es entonces cuando hubiera sido yo la que dijera: «No» a esta clase de vida, no así, así «¡No!».
«La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia de cualquiera».
Martín Luther King Jr.
Feliz semana! 😉
By Wendy G. M.
Ana, felicitarte por tus líneas, tras la lectura de “NO” igual que estas mayúsculas, tus palabras demuestran mucha fuerza, también decirte que observo mucha rabia, esa es mi impresión, espero que al escribirlas hayas descargado esa parte negativa …
Animarte a que sigas escribiendo, me he suscrito en tú canal y espero que nos sigas hacer reflexionar con esa tensión de escritura que es cualidad tuya.
Un saludo
Gracias Jesús por leerme, ante todo, así
como por tus palabras, siempre es un placer conocer opiniones como las tuyas y poder compartirlas con los demás.
La verdad es que es una forma de expresar: rabia e indignación algunas veces como ésta y otras, emociones y experiencias de otra naturaleza más positivas, lo importante es sacar de adentro y hacia afuera y no dejarse nada dentro, dejar fluir.
Un beso y te animo a seguir leyendo el blog y compartiendo tus opiniones al respecto.
La razón, tus hijos…
La razón, la ke tú tienes…
La razón, ke brilla por su ausencia en la justicia mutxísimas veces en esta vida.
La razón, ke la injusticia te kita, o direktamente ni te da…
La razón, una verdá indijjkutible, pero sí arrebatable y de luto kuando muere la justicia.
Tan sólo desearte ke resucite kon la presencia de tus hijos… De la razón… De tu razón.
Cuánta profundidad en tus palabras y qué certeras a la vez, aunque duela y como bien dices, la justicia a veces no atiende a razones y es entonces cuando se convierte en injusta, tan injusta como la vida ésta y que nunca acabaré de entender.
Gracias por tu interesante reflexión.
Un beso