Vino, descargó y se fue. Tal y como vino, se marchó y su paso apresuró dejando tras de sí un rastro deplorable. Y se quedó a gusto ¡qué digo a gusto!, ¡en la maldita gloria bendita!. No lo pude prever, ¿o tal vez sí?… Respuesta afirmativa que ante mí erige todas las interrogativas, las mías… Seguir leyendo ¡Chapó!