Carpe diem

Si pudiéramos sostener en nuestras manos y agarrar con fuerza para nunca dejarlos marchar, para retener ese halo de magia que contienen y que jamás pierdan su esencia, esos momentos inolvidables que la vida nos regala, en donde la misma te eleva hasta las alturas más celestiales del universo y te sustenta y te protege y te mima y te regala más vida de la que ya corre por tus venas y te permite pedir un deseo a esa estrella que fugazmente circula por tu lado y que ha creado y recreado solo y exclusivamente por y en base a ti, a tu medida, para que hagas con ella lo que desees, lo que sueñes, lo que anheles, porque te será concedido, sería simplemente ¡espectacular!. A veces la memoria no alcanza a retener con todo lujo de detalles, y por desgracia, todo lo que fue y deja fluir esos instantes de felicidad cual si de agua entre nuestras manos se tratara, diluyendo esos momentos en la nada. Esto es precisamente la vida, en ocasiones, un camino lleno de espinas que se nos clavan hasta el alma y otras, un camino plagado de bellas, coloridas y perfumadas rosas que se abren a nuestro paso para dejarnos transcurrir por entre ellas, admirando la belleza de su paisaje.

Es por ello que debemos aprender a saborearlos, a degustarlos con los 5 sentidos y a tomar conciencia de lo que nos está ocurriendo en el momento presente, ni antes, ni después, únicamente en el aquí y ahora, tú, a solas con la vida, la tuya, la propia y la de nadie más, no existe en ese preciso instante, nada más importante que tú, ámalo y disfrútalo como si no hubiera un mañana, porque…quién sabe si quizás no lo habrá.

Feliz semana! 😉

By Wendy G. M.

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