
Me arrancaron el corazón, me lo sacaron de cuajo con las manos y sacudieron toda el alma que contenía.
Me extirparon los ojos y me golpearon la cabeza.
Me rompieron la crisma y me quebraron la columna vertebral.
Me apalearon brutalmente cada uno de los recónditos resquicios de mi cuerpo.
Trocearon la carne que me confeccionaba cuando aún conservaba un hilo de vida, para que la ansiara.
Dislocaron mis huesos sin clemencia, separándome los tendones cuidadosamente y sin premura.
Me hicieron todas las barbaridades que ni el más sanguinario, sádico y feroz asesino en serie, pudiera jamás cometer ni acometer contra cualquier bicho viviente.
Me… conmigo… y todo lo devastador, que contra mí, tenga que ver.
Siento que me duele, que me arde por dentro, me hierve las entrañas y me abrasa.
Siento que el atroz estrellamiento de mi cuerpo contra el inquebrantable suelo, me revienta los órganos.
Siento que se me pudren los ojos, vaciando mis cuencas, dejándome ciega al instante.
Siento que las ratas se ensañan con lo poco que de mí queda, haciendo un opulento festín a costa de mis míseras sobras.
Siento que… ¿Por qué continúo sintiendo si yazco muerta, enterrada y bajo tierra?.
Frase semanal:
«Lo mejor acerca del dolor, es que te das cuenta de que no estás muerto»
Buenos días Wendy. Qué desgarrador texto. Es precioso la forma en que te expresas. Aunque aún así, siento que esos sentimientos estén en ti, son muy dolorosos. Espero puedas tornarlos pronto en alegría. Un beso
Buenos días Zulue, ante todo, agradecer tu interés por leerlo y comentarlo con todos nosotros.
Son sentimientos muy dolorosos, como bien comentas. A veces nos pasan acontecimientos en la vida que nos hacen sentirnos así y tal cual lo expreso. Yo también espero que cambien para mejor.
Gracias por tu apoyo.
Un beso 😘