
«Estoy bien, gracias», «todo me va fenomenal, en serio», «mi vida es color de rosa, ¿qué digo rosa? ¡mi vida es de un rosa fluorescente brillante repleto de lentejuelas vívidas y deslumbrante purpurina!», «no ha ni un pero que objetarle, como bien puedes comprobar en mis miles de impecables y felicísimas imágenes y comentarios de mis redes sociales» y podría continuar con un largo y eterno listado de expresiones que pretenden demostrar todo lo extraordinariamente bien que nos va y así nos va… endemoniadamente mal. No nos autorizamos a sentirnos mal cuando toca, no nos damos permiso para reconocernos que algo distinto a lo felicísimo que nos obligan a parecer, puede pasar dentro de nosotros cuando así ocurre, no nos licenciamos el mostrárselo a los demás cuando no nos sentimos bien porque está peor visto, porque parece que nos fallamos, quedamos regular o, simplemente, porque la sociedad nos invade a carteles y rótulos enormes y luminosos por doquier, en donde siempre hay que estar súper bien, tremendamente dichoso, ya que, errar de vez en cuando o mostrar emociones, es de débiles, de personas que no valen, imponiéndonos una pose superficial e inerte, como los seres hieráticos y peleles que estamos fabricando, cual si de un chistoso guiñol o títeres de articuladas marionetas se tratase, o lo que es peor aún, como la gran manipulación y el control al que estamos siendo sometidos con licencia de todos los aquí presentes.
Nos creemos los reyes del mambo y que nos comemos el mundo, cuando es el mundo el que nos devora y manipula a todos y cada uno de nosotros, queramos reconocerlo o no. Tenemos una autoestima digna de seres sobrehumanos que jamás se equivocan, ni fallan, ni se ponen tristes, ni hay nada que les pueda hacer despeinarse. ¡Cuánta osadía, petulancia y soberbia abunda por estos lares de dios! tanta que me deja pasmada, patidifusa y hondamente decepcionada, me hacen cuestionarme hacia qué rumbo se dirige el ser humano y, lo que más me importa, qué mundo voy a dejar y van a heredar mis hijos, nuestros hijos, los de cada uno de nosotros, así como a las generaciones venideras. El panorama es, ¡cuánto menos!, desolador.
Frase semanal:
«Ese es el grave problema de la sociedad, está llena de deseos de consumir y de aparentar, pero hay muy pocas ganas de ser»
Alejandro Jodorowsky
Reflexión semanal:
- ¿Y la vuestra, de qué color definiríais que es vuestra vida?
- ¿Aceptáis modalidades de tono o no?
- ¿Qué opináis acerca de la imagen que queremos dar y si ésta se corresponde con la real?
Feliz semana!!
By Wendy
Pues equivocarse es de sabios… «y el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra» el mundo está inventado. Qué razón tienes Ana en lo que citas.
Hola Chuchi! encantada de volver a saber de ti y de tus opiniones al respecto del tema en cuestión. La verdad es que todos somos cómplices del mundo que estamos forjando con ese deseo de querer parecer lo que uno no es y así nos va y nos irá… más que regular. La verdad es que el panorama es desolador.
Un besito y feliz semana 😘
Te espero para la próxima!!