Valorati

 

 

Me educaron haciéndome creer que no era capaz, que todo me costaría más que a mis hermanas, que era la pobrecita a la que siempre había que ayudar, que era débil y frágil. Fue esa falta de confianza, la que me llevó a instaurar en mí algo que no era real… ¡pero yo me lo creí! y lo hice de tal manera que quedó erigido en lo más profundo de mi autopercepción y no importa lo que consiga porque siempre puedo más y mejor, mejor y excelente, excelente y sublime, sublime y exquisito, exquisito y cum laude, cum laude y… todos los adjetivos que indiquen «peros» incesantes y eternos que restan valor a todo lo que yo haga.

Arrastro esta autoexigencia que me hace deducir, que tengo que demostrarme más a mí misma, que puedo con todo, aún cuando ese “todo” abarque cada día más y más retos que me hacen no alcanzar nunca la meta porque no quiero que la haya, porque cuando parece que la estoy avistando, yo misma soy la que la muevo y la pongo un poco más lejos, soy yo misma la que provoca obstáculos que hacen más dificultosa mi llegada a ella, la misma soy yo que considera que la carrera debe ser más compleja para que tenga mayor mérito y reconocimiento, entonces me añado peso para evitar hacerla más liviana, entonces quiero pensar que la recompensa, mientras más costosa, más valor tendrá, más valor tendré, más valor tendremos: tanto lo que fui capaz de conseguir, como yo. ¿¡Pero a quién quiero engañar!?.

Esa meta nunca llegará mientras no sea capaz de disfrutar de los preciosos parajes que acontecen ante mis ojos por el sendero de la vida.

Esa meta nunca llegará mientras no me detenga a reponer fuerzas y a curar las heridas que me hice por el camino.

Esa meta nunca llegará mientras no me reconozca que las medallas que voy consiguiendo no son para guardarlas en el cajón del olvido, cual si de obsoletos e inútiles objetos de escaso y pésimo valor se trataran.

Esa meta nunca llegará y no es mientras, sino hasta; hasta que yo decida parar, saborear cada proceso que me lleve a conseguir un objetivo y que, cuando lo logre, me aporte valor y no me reste ni un ápice del mérito que esta gran hazaña e incluso yo misma; contenemos.

Da igual los éxitos que alcances si no les das el valor que se merecen, si no te concedes  EL GRAN VALOR QUE TE MERECES.

Frase semanal:

“Hay que ser felices, no perfectos”.

Reflexión semanal:

  • ¿Qué valor os dais a vosotros mismos y a lo que vais consiguiendo?
  • ¿Soléis proponeros metas, con qué asiduidad y tiempos de descanso entre ellas?
  • ¿Cómo os sentís cuando conseguís vuestros objetivos?

Feliz semana!!

By Wendy G. M.

5 comentarios

  1. Hola de nuevo, no tenemos que engañar a nadie, como dice mi padre: «cada uno viajamos con nuestra maleta», me represento en ti en muchas cosas, hay que creérselo uno mismo y quererse a uno mismo.
    Un saludo y ya sabes que te seguimos…

    1. Muy buenas Chuchi qué alegría volver a recibir aportaciones tan interesantes como la tuya.
      La verdad es tu padre es muy sabio, sólo uno conoce su verdad.
      Por otro lado, si te ves representada en mí, entonces me comprenderás enormemente al sentirte identificada conmigo, para mi es todo un orgullo🏆
      Gracias por seguirme, me anima mucho.
      Si vives en Madrid y te apetece ir a un recital, dímelo y lo coordino para que puedas asistir.
      Un besito 😘

  2. Hola Ana, como siempre un placer volver a leerte, personalmente creo que la perfección no existe, lo importante es vivir feliz, yo tengo muchos defectos pero me acepto como soy y la gente que me quiere me acepta tal cual y gracias a ellos y su apoyo se que puedo alcanzar cualquier meta, porque sea cual sea el resultado final siempre tengo se aceptación.
    Gracias por tus consejos.
    Un beso

    1. Muy buenas de nuevo Paloma!!. Gracias a ti por leerme, seguirme y compartir conmigo y con todos nosotros, tus palabras.
      La verdad es que lo más importante es aceptarse tal cual uno es, con sus pros y sus contras, como tu bien comentas, así como ese apoyo incondicional con el que cuentas, que es fundamental y un pilar gracias al cual, sabes que, pase lo pase, o hagas lo que hagas, siempre van a estar ahí para apoyarte y arroparte. Eres muy afortunada y yo me alegro muchísimo, tanto de que seas de esta forma, como de que tengas esa red que te sujete si alguna vez te caes.
      Un beso enorme y espero impaciente, tu próximo comentario para la nueva publicación del sábado y las venideras 😘

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