En estado puro

Nos pasamos la vida dando lecciones a los niños, cuando somos nosotros los que debemos aprender de ellos y te preguntarás: ¿por qué? pues debido a que no se encuentran condicionados por nada ni por nadie, ya que son tal cual, en estado puro, sin hipocresía ni dobles intenciones. Si algo o alguien no les gusta, sencillamente, así lo muestran al mundo, no se enredan en tonterías ni se preocupan en exceso, no se autocastigan ni autocritican, no deforman la realidad ni se esconden tras quienes no son, ¡los disfraces, sólo para cuando tocan, nada más!.

Así de simple para ellos y de complicado para nosotros. La verdad es que es lamentable cómo la vida, las experiencias y las personas, van mermando y calando en nosotros, transformándonos muchas veces, quizás demasiadas… en abominables monstruos para lo que no necesitaríamos ni un divertido disfraz, ya que de jocoso y chistoso tienen poco.

Quizás, si nos parásemos a observar detenidamente a los niños; su forma de pensar, de actuar, de interaccionar con los demás y con el mundo, sus reacciones, pensamientos y emociones, esos a los que no cesamos de regañar continuamente por lo mal que lo hacen, erigiéndonos nosotros como presumidos y vanidosos modelos ejemplares a los que ellos, los pobrecitos, deben imitar sin rechistar, pavoneándonos, extendiendo nuestras magníficas y coloridas colas en forma de abanico de un plumaje escultural, haciendo gala de todos los que consideramos que son nuestros diversos y numerosos atributos, ante esas pequeñas criaturas, cual si de pavos reales de la más alta estirpe se tratara.

A ver cuando replegamos nuestra apolíneas alas de la vanidad que nos haga bajar de las elevadas y excesivas alturas en la que parece que nos gusta situarnos y hospedarnos gustosamente, para dirigir nuestras miradas hacia estos inocentes y nobles seres de los cuales, tenemos ¡tanto que aprender! en lugar de reprenderlos con asiduidad y hacerlos mirar y admirar incesantemente hacia todo lo bueno que nos creemos y ante lo que nos jactamos, asemejándonos a divinos Adonis o Venus que hechizaran y cegaran con su faraónica belleza, ante la cual, tuvieran que caer rendidos, los pobres y dóciles niños, a sus exquisitos pies.

Convirtámonos en sabios y humildes girasoles que se tornan hacia donde la luz se halle, mágica e inocente que los mismos niños desprenden y dejémonos contagiar e impregnar por ella, en estado puro, tal como ellos.

Frase semanal:

«Todos los aprendizajes más importantes de la vida, se hacen jugando»

Francesco Tonucci

Reflexión semanal:

  1. ¿Cuánto creéis que podemos aprender de los niños?
  2. A modo de autocrítica ¿Qué debemos cambiar en nuestro trato para con ellos?
  3. ¿Qué pretendemos enseñarles?
  4. ¿Qué nos aportan los niños con su firma de vivir e interpretar el mundo y que no hacemos?

¡Feliz semana! 😉

By Wendy

8 comentarios

  1. ¡Cuánta verdad en tus palabras Wendy! Estoy totalmente de acueredo en que los niños son inocencia pura y bella. Intentamos moldearlos a nuestra imagen y semejanza cuando ellos son mucho mejores que nosotros con esa mirada sencilla que tienen de la vida, sin prejuicios ni las múltiples connotaciones que podemos los adultos. Los corrompemos injustamente para que vean la vida a través de nuestros ojos, cuando la visión correcta, en la mayoría de casos, es la suya. ¡Cuánto tenemos que aprender de ellos! A ver si algún día nos damos cuenta. Sabias palabras las tuyas Wendy. Como siempre, un placer leerte ❤

    1. Mil gracias Zulue!! Sabia reflexión, la que nos aportas, el placer es mío de leerte a ti.
      Así es, los niños son una tábula rasa en la cual nos creemos dueños y con el derecho de poder escribir sobre ellas lo que nos venga en gana sin tan siquiera pedirles permiso, erigiéndonos en modelos ejemplares perfectos que ellos deben seguir a ciegas, les faltamos tanto el respeto… Pero nadie defiende sus derechos porque entonces perderíamos el nuestro sobre ellos y claro…esto no nos interesa, porque ¿Sobre qué otras personas podríamos imponer nuestro criterio, gritarles y obligarles a que nos obedezcan a pie juntillas?
      Es tanto lo que debemos aprender de estos seres de luz que nos rodean que no al revés, que, si les observarnos más, impusiéramos menos y dejáramos el mundo en sus manos, a todos nos iría mejor.
      Un beso grande 😘

  2. «los borrachos y los niños son los únicos que dicen la verdad…»
    Bonitas letras Ana, ¿no hay reflexión semanal?
    Un saludo y que no te queme mucho el Sol en la cara.

    1. Hola Chuchi!! Gracias 😄 además de verdad, los niños y los borrachos, a los demás nos cuesta más. La reflexión la tengo en el vídeo de mi canal de Youtube que saldrá el lunes, pero voy a incorporarla aquí ahora también.
      No me quemaré…jaja. Un abrazo 🙅

  3. Me han gustado mucho tus palabras, qué razón tienes, ojalá y pudiésemos mirar al mundo con ojos de niño, pero es muy difícil, nos sentimos condicionados por infinidad de cosas a lo largo de la vida y nuestra inocencia, esa que tanto admiro de los pekes se pierde en algún momento y nos forjamos según nuestras experiencias.
    Un beso Ana

    1. Hola Paloma! Me alegro mucho que te haya gustado 😉
      La verdad es que es así, las experiencias y las personas van condicionando nuestras vidas, lo cual nos hace interpretar y ver el mundo desde un prisma determinado y no como realmente es, al igual que lo es nuestra forma de responder al mismo.
      Un besito guapa 😘

  4. Wendy. Nos empeñamos (nos empeñan) en tratar de crecer, en esa carrera olvidamos lo más importante, la esencia de nuestro ser que es el niño interior que cada uno llevamos dentro. Nos avergonzamos de él cuando desea salir a flote y lo relegamos al cuarto oscuro. Sin embargo, a pesar de nuestros años, habitan en aquellos que sabemos volar.
    Pta. Gracias por el taller del día 15. Un disfrute 🙂

    1. Hola Ana, ante todo, agradecerte que me hayas leído, así como compartido tu aportación tan interesante con todos nosotros.
      Así es como bien comentas y por desgracia, nunca debemos perder nuestra alma de niño y de niña, la cual habita dentro de cada uno de nosotros, queramos reconocerlo o no. Del permiso y la libertad que le demos, dependerá y mantendrá su esencia viva.
      Bienvenida al club 😉
      P.D. Muchas gracias a ti por haber venido y participado tan activamente en el taller de escritura terapéutica ayer, por lo que el placer fue mío.
      Un besito 😘

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