El tema de poder encontrar una vivienda digna en la que poder vivir se esta convirtiendo en todo un periplo de quebraderos de cabeza e itinerarios en los que, por el camino, divisas cómo tantos las inmobiliarias como los particulares, abusan y no sabes hasta qué punto de ti, de tus ingresos y juegan con tus ilusiones, sin importarles absolutamente nada de nada, porque ellos siempre ganan y tu le das igual.
¿Estamos locos? sinceramente desconozco qué extraña enfermedad afecta a esas cabezas en el justo momento de decidir con qué precio coronar al inmueble que desean vender y/o alquilar, porque, desde luego que no se ajusta en absoluto a la realidad de los salarios que se cobran hoy en día ni a lo que realmente cuesta el piso en sí. No sé si es que regalan infladores para hinchar los precios tan desorbitados que ofrecen sin miramientos ni vergüenza alguna, es hasta ridículo defender lo indefendible, como es pretender vender un piso hecho trizas y al que, para poner un pie, hay que empezar a demoler, si no quieres ser víctima del hundimiento del Titanic, contraer la tuberculosis, así como ser electrocutada por la descomunal central eléctrica de Hiroshima que han montado a base de empalmes y chapuzas, en mitad del salón, y de veras que lo venden con toda su cara como si de un auténtico chollo o una esplendorosa ganga que no podrá usted encontrar en esta zona, se tratara, que tampoco es para tirar cohetes, ni por el bloque en sí, que a saber con qué tipo de vecinos tendrás que lidiar ni con qué gentuza te cruzarás en los portales, si a cualquier puerta con porterillo adherido en el lateral de la misma, parece que es un portal en condiciones, o con qué clase de persona compartirás parte de tu espacio personal en minúsculos y malolientes ascensores, si es que los tienen, porque en la mayoría de los antiguos (que parece que son las a los únicos que puedo aspirar, a pesar de no ser mileurista) ni en sueños, ni mucho menos, parece que haya jamás ganas por parte del resto de propietarios (serán unos apasionados de la escalada, a saber…).
Quedo sorprendida sobremanera cuando lo que tengo delante de mis ojos no corresponde con la realidad que pretenden hacerme ver y venderme tan alegremente, ¿tendré yo un problema grave de visión del que empezar a preocuparme seriamente o serán ellos los que estén realmente locos de atar, tanto que hasta divisan palacios, cual espejismo sediento en mitad del desierto, donde sólo hay escombros, se tratase? ¿estaré viviendo una realidad paralela en la que solo me rodeo de chabolas derruidas malolientas por doquier o serán ellos a los que les avecina una pandemia mundial del ensalzamiento y embelesamiento ante cualquier vulgar choza que se topan que no son capaces de distinguir? En cualquiera de los casos, yo, renuncio a subirme al carro de los timos y la estafa, mejor meto la cabeza entre mis piernas para poder resguardarme de las fieras cazapringados que sólo ambicionan a terminar de ahorcarte a ti y, sobre todo, a tu humilde economía, de por vida, someter la calidad de la misma y arruinar los bolsillos de todo aquel iluso que desee aspirar a un inmueble, a base de sacarles hasta los ojos, estos hurones del dinero y la avaricia. Me parece estupendo, pero… conmigo no cuenten.
Feliz semana!! 😉
By Wendy G. M.