Nunca dejará de sorprenderme, jamás… La maldad humana no conoce límites, así como la capacidad inventiva de las diversas pastas de aquellas personas de las que están hechas, pasta putrefacta y corrupta de seres muertos que son, sin ton ni son, sin ese corazón que un día les extirparon digno de estudio, por la rareza de su condición de humanos sin humanizar.
La familia no queda excluida de este rango, si es que en ellas habitan personajes de tal calaña, una calaña de personas crueles, egoístas, desalmadas y empedernidas que van arrasando allá por donde transiten y no importa a quién se lleven por delante. ¡Mierda de gentuza!
Despreciables que nunca sintieron el terror que ellos infunden.
Míseros que no abren su puño para tenderte su mano ni aunque caigas por un precipicio ante su ávidos ojos, tal vez porque ellos mismos lo provocaron y ¿Cómo van a rectificar si eso les obliga a asumir y a reconocer e ignoran la rectificación y la disculpa por perfectos que son?.
Desgraciados que vagan por el mundo rebanando los sesos de las cabezas cuya sonrisa asoma por sus bellos rostros para tragárselos enteros y satisfacer su insaciable necesidad de alimentarse de la desdicha ajena que provocan.
Temerarios que incendian los hogares de cuantos encuentran a su alrededor para mofarse y ¿Por qué no? Gastar hoy una broma.
Maquiavélicos que descargan su furia y toda su bazofia sobre tu persona porque les viene en gana, se topan contigo… Conque van contra ti.
Sádicos que te descuartizan y despedazan con alevosía, desfigurando tu rostro, trinchando tu corazón con una decidida y feroz embestida, separando la piel del hueso primorosa y sutilmente, convirtiéndote en una carnicería de la que venderte al peor postor por unas míseras perras, perras o zorros perversos como el animal que te desmenuzó.
Vejadores que te humillan, maltratan y se crecen al empequeñecer y reducir tu grandeza en sobras malolientes, excrementos para su propio abono.
Psicópatas que te flagelan y se regodean con sorna al verte arrastrar, lamer el suelo con los dientes recién partidos, resbalar con tu propia sangre derramada y orinarte en encima por el miedo fundado.
Bastardos que te insertan su punzón y te lo clavan en lo más profundo de tu herida, porque es la única profundidad a la que aspiran alcanzar, hasta verla desangrar y vaciar y no lo levantan hasta hacerlos a su imagen y semejanza, así como se encuentran ellos, huecos, desiertos, siniestros…
¡Malnacidos que nunca debieron ver la luz que jamás proyectaron!
Frase semanal:
“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.
Friedrich Wilhelm Nietzsche
Reflexión semanal:
- ¿Con cuántas de este tipo de personas os habéis topado y cuánto os han hecho sufrir?
- ¿Por qué creéis que son así?
¡Feliz semana! 😉
By Wendy