Interacción entre personas. Parte 1. Cuando alguien se cruza en tu camino

Todas las personas que se cruzan en nuestras vidas roban un ápice de nuestro ser y, a la misma vez, depositan algo de ellos en ti, resultando una curiosa combinación derivada de trocitos de otros junto a lo que entregas de ti a los demás, dando lugar a una persona nueva tras cada interacción con alguien de relevancia en nuestras vidas, porque, queramos o no, algo que nos cala más allá de nuestra piel hasta alcanzar profundidades no disponibles al alcance de cualquiera, es como para dejar rastro/huella en nuestra alma.

Las personas a las que dejamos atravesar más allá de nuestra fachada, les estamos brindando el honor de acceder a nuestro yo más personal, íntimo y secreto. No todo el mundo es capaz, tampoco de saborear, apreciar ni agradecer este valiosísimo regalo de nuestro ser que mostramos sin vetos a unos escasos escogidos. Es más, existen hasta ocasiones en las que menosprecian, traicionan y vulneran nuestra confianza sin permiso alguno, haciendo suyo algo tan nuestro. Hay quienes, incluso, se creen con derecho a violar tu intimidad sin piedad alguna, juzgando y criticando aquello por los que otros lucharían por tener. Porque el darse sin medida ni reservas a los demás contiene una belleza y un valor de tal calibre, tan sólo apreciable ante los ojos del que sabe admirar, reconocer y cuidar esa parte de ti que depositas en sus manos, sin obviar que, para poder mantener viva esa relación, hay que recibir en la misma proporción en la que das.

Hay personas que pasan por nuestra vida para cumplir una función y después desaparecen, hay a quien que se le otorga un papel más crucial y permanece a nuestro lado hasta que su papel queda extinguido y obsoleto, hay quien ensucia nuestro camino y cambia las rutas para desorientarnos, hay quienes se pierden y pretenden hacerte perder de travesía y hasta que lo hagas dentro de ti, echando a perder tu tiempo, malgastando tu paciencia y abusando de tu confianza y hay quienes prometen acompañarte eternamente, adulándote en tu caminar y venerando tu paso por el camino, agasajándote con palabrería afiligranada para, de repente, esfumarse o airearse por otros lares que consideran más importantes que tu propia senda que, algún día, decidiste compartirla con ellos, deshaciéndose de tu compañía (ellos se lo pierden).

Visto el panorama, me quedo con aquellos escasos, pero que también existen, que, a pesar de las tormentas, las crisis vitales, la impetuosa realidad y billones de tortuosas circunstancias y problemáticas, jamás te han perdido de vista ni han dejado de preocuparse por aquella humilde persona que una vez decidió entregar y dedicar una parte de su corazón a ellos. Mil gracias por estar siempre a mi vera y permitirme ocupar y hacerme un huequecito dentro de vuestro ser.

Reflexión semanal:

  • ¿Consideráis que el compendio de todas las personas relevantes que han pasado por vuestras vidas ha provocado parte de aquello en lo que os habéis convertido a día de hoy? (evidentemente hay otro tipo de factores importantes que conforman quiénes somos)
  • ¿Os han hecho perder el rumbo alguna vez?
  • ¿Gozáis de una aguda perspicacia cuando de detectar personajes que puedan afectar negativamente a vuestro camino se refiere?

A recordar:

  • Valorar, cuidar, agradecer y entregar en la misma medida y aquello que recibes (aclaración: este argumento sólo es válido para dar y recibir aspectos positivos de las personas).

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