A veces nos empeñamos en alguien se cruce en nuestro camino, sea quien sea y de la forma que fuere, aferrándonos a lo primero que se tercie, conformándonos con alguien que puede hacernos más flaco favor que otra cosa, con tal de no permanecer solos, como si esto fuera un gran mal del que hay que huir despavoridamente; como bien dan fe los ingentes programas de televisión y de similar índole en los que, encontrar pareja, compañía, lo que surja, o incluso, ser los “afortunados elegidos” es el gran premio al que todo el mundo desea aspirar, cuando no hay nada más denigrante para el ser humano que tener que competir con otros candidatos, demostrando y a veces, hasta rebajándonos con tal de hacernos valer, como si de una competición ente gallos se tratara; para poder demostrar quién puede presumir de mayores y mejores virtudes. Cada persona tiene valor en sí misma y nadie vale más que nadie, pues en el interior de cada uno se halla nuestra grandeza y valía, de una forma única, distinta pero nunca superior. Y de la naturalidad del conocimiento de las personas en las situaciones cotidianas y hasta, inverosímiles que nos va presentando la vida, es donde se halla la auténtica y verdadera gracia y encanto.
En otras ocasiones, nos empeñamos en situar a alguien en nuestro camino, a sabiendas de que forzarla para que permanezca en tu camino sin su consentimiento pleno, es totalmente perjudicial, para unos y otros, pues el fracaso está asegurado. Podemos hasta persuadirla y convencerla, pero es, entonces, cuando nos estaremos engañando a nosotros mismos, pues esa persona permanece a nuestro lado coaccionada, siendo esclava de nosotros y con nulo poder de libertad de decisión ni voluntad. Hay quien se conforma con esto, con tal de retener a alguien a su lado, pero ¿acaso se puede ser feliz sin dar la libertad de que alguien desee con todas sus fuerzas elegirte a ti cada día de motu proprio?
Desde mi más sincera consideración; debemos aprender a estar solos porque, de esta forma, cada persona que aparezca en nuestra vida, será para aportar algo más (+ siempre en positivo) en la tuya, porque se trata de sumar y no de restar (- nunca negativo) y sin la incesante necesidad de tener que buscar a alguien que complete las carencias de las que uno mismo obvia, porque, reconocer tal espinoso hecho, puede generar, por un lado, ser honestos con nosotros mismos y asumir que tenemos un problema y por el otro, tener la posibilidad de poder solventarlo, pues requiere de un gran esfuerzo y trabajo interior de autoconocimiento, de soledad, aceptación y búsqueda de una felicidad que sólo depende de uno, al que no todo el mundo está dispuesto a someterse. Mejor cargar a los demás con nuestras miserias y de paso, contagiarles para hacer más liviano el peso de nuestros asuntos no resueltos.
Reflexión semanal:
- ¿Creéis que la sociedad, a pesar de ser cada vez más individualista, invita o reniega acerca de hacernos dueños de nuestras propias vidas sin depender de alguien o más bien fomenta de forma vertiginosa y hasta peligrosa, los contactos entre personas, de paso y con más ahínco aún si cabe, basados en relaciones volátiles, fugaces y del todo, superficiales?
- De ser así, ¿qué justificación le merece?
- ¿Tiene el ser humano pavor a estar solo (que no es lo mismo que sentirse solo, pues esto es independiente de hallarse rodeado de multitudes)?
A recordar:
No forzar las relaciones, otorgar la libertad plena para quien arrimarse a tu vera sea siempre gustosamente.
Perder miedo a estar solos y aprender a estar a gusto con nosotros mismos, sin necesidad y en primera instancia, de nadie más.
Feliz semana!! 😉
By Wendy G. M.
Buenos días!.
Un artículo bastante duro. Pareces conocer bien los términos de los que hablas como experiencia personal.
Con respecto a las preguntas, en mi opinión la sociedad no formenta o desfomenta nada. Creo que todos debemos realizar una asumisión de nuestras decisiones. Si Juan decide ir de flor en flor, no implica que sea culpa de la sociedad, sino de una decisión personal. Si Mario decide buscar una relación estable, no implica que sea culpable la sociedad, sino su decisión personal. Podría expandirme más, tanto como su entrada en el blog, pero mi opinión anterior no quita, que uno en una relación tenga que declinar cosas personales que engrandecen personalmente si quiere seguir manteniéndola, y esto no es culpa de la sociedad, sino una decisión personal. Por ejemplo, ¿para qué comprarte una vivienda en una ciudad, donde no sabes si vivirás el resto de tu vida por motivos laborales?. ¿Para que establecer una relación de pareja, ambos con una profesión madura y atractiva, con el mercado laboral actual donde hoy tu oportunidad puede estar en Madrid y mañana en Barcelona?. ¿Debemos adaptarnos a esto?.
Retomando la segunda pregunta, hoy en día tenemos herramientas para tener relaciones fugaces, twitter, tinder, facebook… pero grandes frases del castellano nos dan la respuesta «marinero con una novia en cada puerto…». Las relaciones fugaces siempre han existido, y depende de cada uno si quiere sumarse a ellas o no.
Por último, no creo que la sociedad cada vez sea más individualista. El capitalismo en sí implica individualismo, pero por ejemplo el 80% de los empleado se encuentran a través de familiares, amigos y conocidos. ¿Es eso una forma de individualismo?. No, no somos más individuales.
A recordar:
No forzar las relaciones, otorgar la libertad plena para quien arrimarse a tu vera sea siempre gustosamente –> Esto está bien, siempre que exista la famosa regla del 50%, tan difundida a la vez por grandes psicólogos con los que su opinión parece coincidir, o ha aprendido. No se puede coger una parte de las recomendaciones de ellos y no la otra. De acuerdo a que no tienes porque aguantar a alguien a tu lado que no te sume, que no te de lo que tu buscas.
Perder miedo a estar solos y aprender a estar a gusto con nosotros mismos, sin necesidad y en primera instancia, de nadie más –> Creo que es maravilloso estar en compañía, es maravilloso compartir un café, una comida, una cena con amigos, familiares a quien quieres. Juntarte en cualquier momento con quien te hace estar bien. Esto debe de ser nuestra prioridad, porque las relaciones personales nos engrandecen y nos hacen sentirnos mejor.
Un saludo.
Buenos días Calixto:
Ante todo, agradecer tu lectura y participación de y en este blog que escribo con tanta pasión, motivación y dedicación. En primer lugar, me gustaría decirte, siempre bajo mi punto de vista totalmente personal e intransferible, que la sociedad por supuesto que fomenta unos perfiles, valores e ideologías determinadas en función de la época en la que transcurran, tales como el consumismo, el machismo/feminismo, no sufrir y eliminar cualquier emoción negativa, vivir demasiado deprisa, etcétera, aunque, en última instancia, sea el ser humano libre (a veces no tanto como pueda parecer) a la hora de decidir qué senda escoger. Evidentemente una cosa es lo que fomente la sociedad y otra muy distinta las decisiones personales junto con las repercusiones que para cada uno tenga, puesto que no obvia que cada uno deba ser consecuente con sus propios actos influido o no por la sociedad, que queramos o no, estoy segura de que lo que hayas decidido hoy habría de ser muy distinto si hubieras nacido en otra época y esto es innegable, pues venimos condicionados por unos valores y una educación determinados que es la suma de lo que nos han inculcado, hemos aprendido y fruto, también, de nuestras elecciones personales diarias.
Con respecto al individualismo, una cosa es beneficiarse de un contacto para conseguir un objetivo como puede ser un trabajo y otra muy distinta es la situación a la que se ven abocadas muchas personas debido a sus circunstancias personales en las que la autosuficiencia es su única salida, unido al egocentrismo y a la falta de empatía que prima en la sociedad de hoy en día, en la que primero es uno y después también, convirtiéndose en el centro de su propio universo, como así lo avalan millones de experimentos sociológicos, aunque me gustaría resaltar que esto no tiene por qué ser siempre negativo.
En el cuarto punto en el que hace mención a la regla del 50% esto es una ardua tarea para cuantificar. Lo que está claro es que uno puede dar un 40% pero ese porcentaje tener más peso, requerir más esfuerzo que un 60% y que creo que todo es mucho más natural que todo eso. No se trata de reprimirse a la hora de darse porque ya hayas llegado a tu 50% y, por otro lado, hay quien no tiene suficiente ni aún con recibir el 100% porque nunca es suficiente o porque creas que no da la talla tanto como tú. Es decir, tan difícil es darse sin reservas como apreciar lo que se recibe y que esto sea suficiente para uno. Bajo mi modesta opinión, uno debe entregar de sí mismo todo aquello que esté dispuesto a entregar de forma natural y sana sin esperar nada a cambio, porque te nazca, ahí reside la belleza y generosidad de las personas y, por otro lado, ese «darse sin reservas» debe llevar implícito que jamás sea perjudicial para uno mismo, pues darse no es anularse como persona ni aniquilar nuestros propios sueños, propósitos o metas personales pues nunca deben ser incompatibles. Está claro que no se trata de dejar que nadie abuse de uno, pero considero que si uno es lo bastante perspicaz, será capaz de detectar a esos pocos interesados que se puedan arrimar a uno sólo para poder beneficiarse sólo de algo que les interese, sin dar nada más a cambio. Esto es distinto a tener la confianza suficiente como que alguien sepa que puede acudir a ti, porque así se lo hayas hecho ver alguna vez, para pedirte ayuda.
La cuestión referente a las relaciones sociales. El ser humano es un animal social por naturaleza y eso nadie lo niega, aunque esta afirmación también tiene sus propios detractores, no reniego del maravilloso contacto, las relaciones, por favor, con lo importante que es el apoyo social, simplemente abogo por un «sentirse bien, feliz y satisfecho con uno mismo» y no tener que depender de los demás para poder ser de una forma completa, pues depende de ti, de tu propia realización, la felicidad a la que hago mención que es la personal, solo de esta forma, podremos ser felices plenamente en compañía de los demás (¿cómo se puede ser feliz si no estás bien? se podrá estar a ratitos distraído, alegre, pero en tu yo interior si algo no va bien, hasta que no lo soluciones ni pases esa etapa, contigo mismo continuarás estando mal, pues es un trabajo que solo te corresponde a ti, aunque puedas y debas buscar ayuda fuera de ti). Si las carencias en nosotros hacen mella, si tenemos asuntos con nuestra propia psique y personalidad que resolver, independientemente de la cantidad ingente de personas que te rodeen, es una tarea a resolver sólo por uno mismo, pues el mundo está repleto de relaciones insatisfechas precisamente por cargar con nuestros propios problemas personales a los demás, dando lugar a problemas relacionales entre parejas, amigos, compañeros de trabajo y demás. Esto no es incompatible con que las relaciones y el apoyo social ayudan y mucho. Voy mucho más allá, el trabajo de construcción y felicidad personal es de y para uno mismo y no depende ni debe depender de nadie más. Pues sólo uno mismo es quien realmente puede salvarse de todos los males que a uno le aceche, así como de conseguir la felicidad plena.
Espero, Calixto, haber aclarado tus dudas. Si no estás de acuerdo con algo de lo esbozado anteriormente, sigo abierta al debate y al intercambio de opiniones, así como si alguien más, desea intervenir y te invito a seguir comentando los demás posts que se publicarán.
Gracias por tu participación y recibe un cordial saludo,
By Wendy G. M.