En las relaciones cometemos, en el 90% de los casos, los mismos errores que hacen que se deteriore, mermando la relación entre ambos. Ese reproche continuo, esas quejas hacia la otra persona porque no es como tú crees que debe ser, esa intolerancia y peleas en las que nos enzarzamos en balde, pues no sirven nada más que para disgustarnos, arrojar comentarios hirientes hacia esa persona a la que se supone que amamos, favoreciendo el alejarnos cada vez un poquito más del otro.
Todas las relaciones de pareja comienzan en un estado idílico, adoras a tu pareja hasta más no poder, no hay «pero» alguno y no hay nada que no pueda pasarse por alto, inclusive el peor de sus defectos, es suavizado y relativizados con una empatía y comprensión inauditas, nos envuelve un halo de admiración, devoción e idealización y por qué no éxtasis jamás soñados, has encontrado al amor de tu vida, tu alma gemela o incluso a eso que algunos llaman erróneamente tu media naranja.
Somos totalmente incapaces de ser conscientes de que hay y habrá ciertos aspectos de tu pareja que siempre han estado ahí y que raramente cambiarán, pues forma parte intrínseca de su propio ser, y que no te gustan, determinados defectos, como todos tenemos, que debemos, ya de entrada, sopesar si nos compensan o no, pero esto no ocurre así, para fracaso de la mayoría de las relaciones, pues el aroma del amor es tan intenso, que es capaz de impregnar cada poro que conforma tu piel, obnubilando tu razón y la realidad que, tarde o temprano se cernirá sobre ambos, haciendo gala de su presencia frente a los ojos de cada uno de los miembros de la pareja.
Y ese temido día (aún sin saberlo), como a todas las parejas, se deja ver de repente y sin saber explicarte ni cómo, ni cuándo ni por qué. Súbitamente, se aparece ante ti, una persona totalmente diferente o no tan perfecta como la que habías conocido y te habías enamorado perdidamente sin lugar a dudas. Algunos lo llaman crisis, otros lo denominan cambio voluntario de tu pareja para hacerte rabiar o una mala evolución en la relación que desde luego crees fehacientemente que es unilateral, vamos, que a sólo le ocurre al otro y ¡qué coraje te da porque tú no haces esas barbaridades!. Alcanzamos incluso el nivel que roza lo absurdo, esto sucede cuando aquéllo que más te gustaba de tu pareja, ahora hace mucha mella en vuestra relación y en ti mismo/a, ya te va dejando de gustar cada vez más.
Inexplicablemente, consideras que la otra persona ha dejado de cumplir tus expectativas y crees a pie juntillas que tu pareja te está fallando, culpas completamente al otro del inicio del posible envenenamiento de la relación y percibes que tu relación ya no brilla resplandecientemente con luz propia como en los comienzos.
Consecuentemente, las etapas de frustración, ira y acusaciones os visitan para quedarse, crees estar en posesión de la verdad y exiges al otro lo que consideras que te mereces, lo que es justo y porque debe ser así bajo tu criterio. Es el inicio del declive en la relación, el inicio de una dinámica que amenaza, cuanto menos, con hacer de la relación un auténtico infierno anunciando el principio del fin, llegados a un punto en el que no hay acuerdo por ambas partes, que, por otro lado, suele ser lo más común al no querer dar nadie su brazo a torcer o para mal de la mayoría, esta pareja se agarre con uñas y dientes a la relación, ya sea por interés, dependencia emocional (muy peligroso y a la vez común) u otro tipo de irracionales motivos, normalizando este tipo de toxicidad, sin daros cuenta de lo que vais dejando y perdiendo por el camino, un camino que nunca volverá a ser como antes y en el que avanzáis enfrentados, uno en la acera de enfrente del otro, no a la par, ni al mismo ritmo, ni mucho menos, acompañados, sin rumbo fijo y desde luego, sin llegar a ninguna parte.
Reflexión semanal:
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¿Os sentís identificados en algún momento de la relación con este proceso? En caso afirmativo: ¿fuisteis acusado, acusador o ambos? ¿Cómo os sentisteis, cómo lo afrontasteis y cuáles fueron las consecuencias?
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Me encantaría que alguien compartiera conmigo y con los estupendos seguidores de este blog si, a pesar de haber experimentado este tipo de situaciones, la relación supo hacerle frente y seguir adelante. Sería toda una bocanada de aire fresco y a tener en cuenta para tomar buena nota de ello, puesto que no es fácil, pero tampoco imposible.
Frase semanal:
«Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener» Jules Renard
Feliz semana!! 😉
By Wendy G. M.