Las personas que hacen bonito tu mundo te cogen de la mano, te miran a los ojos, te estrechan entre sus brazos y te acarician el alma, esas escasas personas preciosas que parecen esculpidas cual si del talentoso escultor Miguel Ángel se tratara, son a las que uno debe cuidar y no dejar nunca escapar.
¿Cuántas de esas personas tenemos en nuestras vidas? ¿Cuántas veces les expresamos nuestra gratitud, nuestro cariño hacia ellas, nuestra lealtad y el valor que tienen para nosotros? si somos de los afortunados que contamos con alguna de estas maravillosas personas, no podemos pedirle nada más a la vida, y da igual que se un familiar, un amigo, un compañero de trabajo o una pareja, todo cuenta, todo vale, porque todo ello son diversas formas de amor. Este amor de alguien que nos escucha, nos atiende con los 5 sentidos, nos acoge en su regazo, nos cose el corazón cuando se quiebra y nos abraza el alma cuando ésta se hace trizas, es un regalo de la vida. Estas personas, son ángeles que alguien puso en nuestro camino para guiarnos cuando nos quedamos a oscuras, para orientarnos cuando nos hemos perdido por el sendero de la vida, para levantarnos cuando la vida nos golpea y estrella contra el gélido suelo de la cruda realidad, para amarnos y aceptarnos a pesar de nuestros defectos y errores, para acompañarnos y aportarnos aliento cuando la extenuación nos lo ha robado, para animarnos cuando la alegría se disfraza de tristeza y dolor y nos dibuja una mueca de compunción, cuando te siguen reconociendo, haciéndote presente a pesar de haberte encogido, envuelto hacia ti mismo, reduciéndote a pequeño e invisible, cuando creen en ti, aún cuando tu has perdido la fe en ti mismo, aún cuando para ti es no pero ellos insisten en que es sí.
Ahí están siempre, estuvieron y estarán. ¿Por qué? te preguntarás a veces, porque simplemente te lo mereces, sin más y como tal, hay que saber reconocerlas, quererlas y no soltarles nunca la mano, aquella que una vez te estrecharon sin dudarlo, apretarlas fuerte, encontrarte en su mirada, sonreír, disfrutar del viaje, saber apreciarse y conectar vuestros corazones para continuar latiendo juntas, siempre juntas y hasta el final.
Cuando dos personas se conocen, se llevan un trocito de ti que hacen suyo, lo injertan bajo su piel, lo riegan y hacen florecer, lo cuidan y miman con esmero cual si fuera una parte de su propia persona. Conectan una parte de su corazón con el tuyo y la sangre fluye rociando amor en ambas direcciones. Absorben y se empapan de tu esencia para inundar la suya y hacer de esta mezcla, algo maravillosamente enriquecedor. El aire que se respira entre ambas, desbloquea y oxigena las entrañas de tu ser obturadas. La luz que te aporta, ilumina tu vida y alumbra aquellos recovecos de penumbra y oscuridad que habitaban dentro de ti. Su alegría vital, contagia de sonrisas y felicidad, inundando todo mi ser de buenos propósitos y buen semblante. Hasta su dolor y su confianza en mí para mostrármelo sin reservas, me hacen sentir partícipe del mismo y afortunada por tener el honor de ser una de las personas elegidas para sostener su corazón hecho añicos e intentar restaurarlo, cuanto menos, acompañarla en su dolor. ¿Y por qué no hablar de su mal humor? me hacen ser protagonista del número de circo que da paso a los coloridos y joviales payasos, cuya misión no es otra que la de hacer el ganso para provocar la sonrisa de hasta el más cascarrabias y gruñón del público, hasta ahí, me siento dichosa. Dichosa de tenerte a mi lado, dichosa de lo que esté por llegar, dichosa de que seas tú y en ti pueda sentirme yo, sin tapujos, desnuda, tal cual yo soy y siento que puedo mostrarme.
Por estar ahí siempre, por no fallarme, por tenerme en tu vida y pertenecer a la mía a la misma vez y, especialmente, por hacer bonito mi mundo.
GRACIAS
Feliz semana! 😉
By Wendy G.M.
Enhorabuena por ese sentimiento y tener personas así en tu mundo. Creo que es cuando nos sentimos más olvidados, cuando somos “menos nosotros mismos” y creemos que tan solo somos una sombra de lo que fuimos, cuando algunas personas aparecen en nuestras vidas y nos recuerdan esa luz que irradiamos, esa fuerza que tenemos y que creímos perder. Personas que, quizá, pasaron por lo mismo y tuvieron la suerte de ser rescatadas también y aprendieron a amar en un mundo repleto de odio y dolor, a buscar la luz en los demás y a regocijarse del bienestar. Puede que sean personas solitarias, puede que nos crucemos con ellas a diario y ni siquiera notemos su presencia, pero cuando más los necesitamos, brillan con una luz que lo inunda todo y vuelca nuestro mundo.
Sin duda, debes ser muy especial para esas personas.
Gracias, es para mí, todo un honor el poder contar con personas así en mi vida, es todo un privilegio y de lo que me siento infinitamente orgullosa, espero que tú también cuentes con este reducido pero valiosísimo elenco de auténticas personas que hagan bonito tu mundo, estoy segura de que sí.
La pérdida de confianza y la inseguridad; pueden hacer mella en un mismo cuando sientes que el mundo te da la espalda y parece que te vuelves invisible ante los ojos de los demás, cuando la soledad te juega malas pasadas y te hace creer lo que no eres o inventa nuevas identidades que nada tienen que ver con tu esencia, nada que ver con todo lo que alguna fuiste y hasta has olvidado que eres. De ahí el inmenso valor que tienen estas mágicas personas que la vida, en contadas ocasiones te regala y como tales, hay que darles su sitio, hacerles hueco para nunca permitirles desparecer y hacerles ver lo que ellas significan para ti, al igual que ellas hicieron en su día contigo, devolverlas a la luz para que sigan brillando como nunca debieron dejar de hacerlo.
Y especiales son ellas para mí, de ahí este homenaje hacia estas fascinantes personas. ¡Va por vosotros!.
‘Si tuviéramos el Korazón en la Kabeza y el Cerebro en el Petxo… Pensaríamos kon kariño y amaríamos kon sabiduría’…
PD:
Me a enkantao killa!!
Tienes toda la razón. Gracias por leerlo y por tu aportación, es muy sabia!! Un abrazo 😉