Las relaciones de pareja son arduo complicadas y nosotros las hacemos más. Esos comienzos en donde todo es maravilloso, tu pareja es perfecta y cumple tu perfil ideal de persona con la que compartir tu vida. Te sientes levitar desde el suelo con solo divisar a tu gran amor y sientes mariposas en el estómago que revolotean en tu interior. No hay pensamiento del día en el que no incluyas a esta persona y sientes desfallecer si esta faltara , antes morir que vivir sin ella.
Poco a poco, esa persona ya no es tan perfecta, la pasión va disminuyendo, otros intereses reemplazan a aquellos en los que tu pareja era imprescindible, ya no es necesario arreglarse tanto porque hay confianza, el dinero se guarda para las ocasiones muy especiales y las eternas llamadas nocturnas se acortan porque hay que descansar.
Es curioso como la rutina, la confianza y el realismo se abren paso para hacer mella en tu relación, haciendo del mantenimiento y el equilibrio de la relación, una tarea enrevesada de la que pocas parejas se libran.
El paso del tiempo juega en nuestra contra y muchos son los frentes que debemos lidiar para hacer de la relación algo enriquecedor y no devastador que arrase con nuestro amor ni con nuestra persona por el camino. A ello se le suma nuestros propios problemas personales que se agregan a la relación, provocando: inseguridad, dependencia emocional, maltrato, celos, ira, sumisión, entre otros, que hacen de la relación de pareja, una auténtica bomba atómica.
Sea cual fuere nuestra situación, lo que tenemos que tener claro es que nadie dijo que fuera fácil, no tenemos nada que envidiar a nadie porque, a saber lo que cuece dentro de cada casa… y que lo primordial es estar bien con nosotros mismos, para poder estar bien y ofrecer lo mejor de cada uno al otro, para siempre sumar y nunca restar.
Feliz semana!! 😉
By Wendy G. M.