Aplícate el cuento

En los trabajos hay de todo, como en la viña del Señor, nunca sabes con qué tipo de persona vas a dar y a veces… hasta te sorprendes de los compañeros que te tocan, por suerte o por desgracia. Me jacto de risa, especialmente, de aquellos tipo «mosquita muerta» de esos que van como de no romper un plato y te ponen una sonrisita lastimera que te hacen sentir hasta cierta condescendencia por ellos, aún cuando no den un palo al agua, ni sepan hacer una «O» con un canuto, hecho que a ellos no les pasa, y no les pasa porque en cuanto pueden y a la más mínima, te le meten, así, sin preámbulos, sin tacto, sin avisar, por la cara, cuando menos te lo esperas y hasta lo más hondo y sin piedad y, a ser posible, que se entere todo el mundo, incluido tu jefe ¡qué aso de gente! de verdad. No sé si es que así se sienten importantes porque saben que en el fondo no valen un duro, se sienten con el derecho a echar por tierra tu trabajo o se hacen valer a costa de otros, ya que por ellos mismos dejan mucho que desear por su mal hacer.

Dudo acerca de si hincharme de reír o de llorar, pero hincharme de algo seguro, que es lo que me generan a mí este tipo de personas que vagan por el mundo creyéndose dioses con el poder de juzgar tu trabajo, de criticarlo, de publicarlo y de minusvalorarlo, cuando en lo que tendrían que emplear su energía y su tiempo, sería precisamente en enmendarse, en intentar mejorar ellos mismos y hacer bien su trabajo, trabajo que hasta dudo de si serán capaces… porque ya me encargo yo de hacer del mío un reto a superar con más calidad, motivación y pasión cada día y no necesito que ningún mequetrefe al que no he pedido opinión, venga a valorarlo. ¡¡Gracias, pero no!!.

No creo que nadie, salvo tu gran jefe, deba venir a aportar nada que, normalmente, es negativo ¿qué pasa con todo lo que se hace bien? ¿dónde queda todo el inmenso esfuerzo de sacar el trabajo adelante siempre con buena cara y una sonrisa, a pesar de los momentos difíciles, las situaciones arduo complicadas y los millones de problemas a solventar? cuando lo que te nace, en determinadas ocasiones, es salir a tomar aire fresco, hincharte de llorar o salir corriendo, pero continúas ahí dándolo todo y esmerándote cada día más y mejor, para que ahora venga una «persona», que, precisamente, deja mucho que desear por su incompetencia, ineficiencia, ineficacia e inutilidad y nadie le dice nada por respeto a su trabajo y porque entendemos que hay personas a las que les cuesta más y necesitan más tiempo, paciencia, compañerismo e incluso echarle un cable cuando lo necesitan.

Venga por favor… anda y que se meta ese dedo acusador por donde quizás se sientan más satisfechos que con su vida laboral y esos compañeros a los que tanto critica, a pesar de que ellos siempre están ahí para ayudarles en lo que precisen y, en la mayoría de las ocasiones, sin necesidad de que tenga que pedirlo porque, encima, se lo ponemos fácil y porque así entendemos que debe uno ser y comportarse con los demás y en los trabajos. ¡Disfrútalo, pero al resto, que nos dejen en paz!.

¡Vive y dejar vivir, deja al mundo correr como éste lo hace contigo y a los demás, olvídanos, por favor!.

Frase semanal:

«Quien dedica tiempo a mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás»

Madre Teresa de Calcuta

Feliz semana!! 😉

By Wendy G. M.

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